¿Me conviene seguir como autónomo o hacerme SL?

¿Me conviene seguir como autónomo o hacerme SL?

Comparativa de fiscalidad, costes, riesgos y ventajas reales La eterna pregunta de los autónomos que empiezan a crecer: ¿dar el salto a Sociedad Limitada o seguir en el régimen de autónomos? La respuesta no es universal. Depende de tu facturación, de tus planes de crecimiento, de cómo quieras gestionar el riesgo y de la imagen que quieras proyectar. Cambiar a SL puede ser un paso natural… o un error caro si no se hace en el momento adecuado.
  1. Fiscalidad: ¿IRPF o Impuesto de Sociedades?
  • Autónomo: tributa en el IRPF, con un sistema progresivo que puede llegar hasta el 47% en algunos tramos. Si tus beneficios son bajos o medios, este modelo puede seguir resultando ventajoso.
  • SL: tributa en el Impuesto de Sociedades, con un tipo fijo del 25% (15% en los primeros años para nuevas empresas). A partir de cierto nivel de beneficios, este sistema se vuelve más atractivo que el IRPF.

Regla práctica: si tus beneficios superan los 40.000 – 50.000 € anuales, conviene al menos plantearse la opción de la SL.

  1. Costes y gestión administrativa
  • Autónomo:
    • Cuota de autónomos (mínimo 230 € aprox. con el sistema de tramos actual).
    • Menos obligaciones contables y fiscales.
    • Puedes llevar la gestión tú mismo o con una gestoría sencilla.
  • SL:
    • Gastos iniciales de constitución (notario, registro, etc.).
    • Contabilidad más compleja y obligación de depositar cuentas anuales en el Registro Mercantil.
    • Necesidad casi obligatoria de contar con gestoría especializada (coste mensual extra).
    • Cuota de autónomos societarios más alta (superior a la de autónomos persona física).

Resumen: más papeleo y más gastos fijos, pero también más estructura profesionalizada.

  1. Responsabilidad y riesgos
  • Autónomo: responde con todo su patrimonio personal frente a deudas u obligaciones.
  • SL: la responsabilidad se limita al capital aportado (mínimo 3.000 €). Tu patrimonio personal queda protegido, salvo en casos de fraude o negligencia grave.

 Para negocios con cierto riesgo económico, la SL ofrece más seguridad jurídica.

  1. Imagen y confianza ante clientes
  • Autónomo: figura más simple y cercana, pero a veces vista como “pequeña escala”.
  • SL: transmite mayor solidez y profesionalidad, sobre todo de cara a clientes corporativos o concursos públicos.

 En determinados sectores (consultoría, tecnología, servicios B2B), ser SL puede abrirte puertas que como autónomo costaría más.

  1. Liquidez, reparto de beneficios y retribución
  • Autónomo: dispones libremente de tus beneficios, sin límites ni formalidades.
  • SL:
    • Tienes que diferenciar entre salario como administrador (cotizando a la Seguridad Social) y dividendos (sujetos a retención en el IRPF).
    • Los dividendos solo se reparten si hay beneficios y tras cumplir obligaciones mercantiles.
    • Puede ser fiscalmente ventajoso organizar un mix entre sueldo y dividendos, pero requiere planificación.

Más control y opciones de optimización fiscal, aunque también más rigidez.

Conclusión: ¿Cuándo merece la pena dar el salto?

  • Si tu facturación es aún modesta y no quieres añadir costes fijos ni burocracia, sigue como autónomo.
  • Si ya estás facturando de forma estable más de 40.000 – 50.000 € al año, trabajas con empresas medianas o grandes, o tu negocio implica cierto nivel de riesgo, la SL puede ser un paso natural hacia la consolidación.

¿Cómo te ayuda Zazú en esta decisión?

Lo importante no es lo que dice la teoría, sino lo que reflejan tus números concretos.

  • Zazú te permite hacer simulaciones fiscales personalizadas, comparando lo que pagarías como autónomo frente a lo que supondría una SL.
  • Te muestra el impacto real en tus ingresos netos, en tus costes fijos y en tu liquidez.
  • Te ayuda a tomar la decisión con datos, no con suposiciones.

 Antes de dar el paso, deja que Zazú te muestre tus cifras reales y te oriente en la decisión más importante para tu futuro como emprendedor.

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